sábado, 31 de mayo de 2008

Contraluces sin flash




Contraluz en fotografía es una situación en la cual la luz proviene del lado opuesto al que se sitúa la cámara con lo cual la cara visible del sujeto que fotografiamos está en sombra. Son situaciones de alto contraste que el rango dinámico de nuestra cámara no va a poder captar sin perder detalle. Para reducir este contraste podemos adoptar varias soluciones ( seguro que me dejo alguna en el tintero):

  • Emplear un flash para iluminar la cara en sombra. La intensidad del flash debe ser moderada porque sino el efecto puede parecer artificioso. Se trataría de medir puntualmente en el sujeto, bloquear la exposición del flash y después subexponerlo uno o dos puntos.


  • Emplear un reflector para lograr el mismo efecto que con el flash. Tiene la desventaja de que no podemos controlar la intensidad de la luz. Posteriormente durante el procesado de la imagen mediante la herramienta de curvas podemos corregir esa luz.


  • Realizar dos fotografías empleando un trípode y sin flash: una expuesta para el sujeto y la otra para el fondo. Medimos puntualmente a nuestro sujeto cuidando la exposición y después hacemos lo propio con el fondo. Lo normal es que entre toma y toma variemos sólo el tiempo de exposición y no el diafragma. Para facilitar el proceso posterior es recomendable un diafragma abierto que nos permitirá seleccionar el fondo con más facilidad. Más tarde podemos combinarlas empleando 2 capas y máscaras. La primera capa puede contener el fondo y la segunda al sujeto. A la hora de combinar seguramente tendremos que mover la segunda capa para alinearla con la primera.


  • Realizar una sóla fotografía sin flash, dejando que el fondo se sobreexponga hasta medio punto. Esto depende de la cámara, normalmente si se tira en RAW es posible recuperar un quemado de hasta medio punto , al menos en una Canon EOS 20D. Cada cual tiene que experimentar hasta donde puede llegar con su cámara. Durante el procesado de la imagen tenemos que hacer un doble rebelado del RAW. En el primer revelado subexponemos hasta que el fondo quede correctamente iluminado y en el segundo sobreexponemos para el sujeto. Posteriormente seguimos el mismo procedimiento que en el punto anterior,combinando ambas capas. Dependiendo de la intensidad del contraluz puede ser que no sea necesario el segundo revelado, simplemente subexponiendo el fondo ya lo tenemos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Bellas durmientes




Un par de mariposas dormidas con sus cuerpos cubiertos de rocío. Esta fotografía corresponde a mis días madrugadores del año pasado. Salir a fotografiar significa levantarse a las 5, coger el coche y recorrer 20, 40 o 50 km para llegar al lugar elegido antes de que el sol se haya levantado. Yo creo que merece la pena madrugar para ver este espectáculo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Contra viento y marea



Cuando sopla el viento es bueno abrir los encuadres. Con un encuadre amplio puedes abrir más el diafragma y acelerar la velocidad del obturador, intentar una composición en la que entren más elementos con mejor o peor fortuna. Si intentas acercarte demasiado el resultado seguro es la trepidación. A menos que tires de flash, que queda feo.

Esta fotografía fue realizada ayer, justo antes de que estallara una tormenta. Tuve que recoger mis bártulos a toda prisa y salir corriendo asustado ante la posibilidad de que mi apreciado equipo se mojara. Por fortuna tuve tiempo de llegar al coche justo cuando comenzaba a caer la lluvia. Me quedé un rato dentro del vehículo, viendo como todo se mojaba.

lunes, 19 de mayo de 2008

Mariposa nocturna: Coscinia striata



Fotografía realizada en un trigal después de una tormenta. Soplaba un ligero viento. Esta mariposa es muy confiada. La mayoría de las mariposas nocturnas son francamente esquivas y difíciles de fotografiar de día.

Como gran parte de las fotografías que publico lleva el tratamiento del vago: eliminación de ruido en el fondo, reducción de tamaño para publicar, enfoque y toquecito de saturación. El objetivo es obtener un resultado lo más parecido al original. Si alteramos algún parámetro hay que hacerlo con sumo cuidado. Cuando empleamos algún recurso en demasía el resultado es poco natural. Con esto no estoy diciendo que debamos ser dogmáticos respecto al tratamiento puesto que es una herramienta más de la que disponemos y sería poco inteligente no utilizarla.

Para realizarla no he empleado el flash. En ocasiones es un error no usarlo, pero cuando la luz es tan maravillosa como en ese momento es una tontería estropearla con aditivos. Todo esto es simplemente porque las condiciones me lo han permitido, puesto que si la luz hubiese sido más tenue o el viento hubiera soplado con más fuerza me habría obligado a utilizarlo. El fotógrafo aficionado, que dispone de poco tiempo, no puede permitirse desperdiciar oportunidades que no sabe cuando se volverá a encontrar simplemente por escrúpulos estéticos.

sábado, 17 de mayo de 2008

Mariposas y hormigas

Un buen día una solitaria y diminuta larva de mariposa decide arrojarse al vacío. Se acerca parsimoniosamente al borde de la hoja que le ha servido de alimento y se lanza hacia la tierra. Una vez en el suelo se producirá un encuentro que determinará su destino. Este encuentro ilustra de manera ejemplar la complejidad de la vida y de las relaciones que existen entre los organismos. La larva que permanece inmóvil sobre el suelo, comienza a segregar una sustancia dulzona que atrae una hormiga de una determinada especie con la que desde hace millones de años ha venido relacionándose.

En un momento dado, la larva adopta una extraña postura que lleva a la hormiga a pensar que ésta es un miembro juvenil distraido de su propia especie y la transporta al corazón del hormiguero donde descansan las larvas de sus hermanas. Allí nuestra amiga pasará unos meses creciendo, pero no alimentándose de tiernas hojas, sino de la descendencia de las hormigas que tan generosamente la trajeron a su nido. Una vez alcanzado el estadio de mariposa adulta tras emerger de la crisálida, debe abandonar rápidamente el hormiguero pues si es descubierta será devorada sin piedad.

Supongo que a estas alturas de la lectura mucha gente se planteará ciertas cuestiones ¿Cómo es posible que la hormiga haya sido engañada de esta manera? ¿No son capaces de distinguir al intruso asesino? ¿se han vuelto locas? . La respuesta a estas preguntas está, según los científicos, en la utilización de sustancias químicas ( las famosas feromonas) que tienen la capacidad de modificar el comportamiento de las hormigas hasta tal punto de que son capaces de cuidar incluso con más esmero al enemigo infiltrado que a su propia descendencia. Asombroso.


La foto que acompaña es de un licénido, lamento mucho no poder indicar la especie. Hace tiempo que he renunciado a identificarlos. Aproximadamente el 50% de las especies de licénidos mantienen una relación de simbiosis con hormigas parecida a la que he descrito.

jueves, 15 de mayo de 2008

La frontera



Es difícil saber donde está la frontera entre afición y obsesión. Yo creo que la he cruzado. Comencé a cruzarla el día que encontré mi primera mariposa dormida, dejé la mochila en el suelo y puse las tres patas del trípode sobre la tierra. Era un día frío y húmedo, de primavera. Ahora vivo obsesionado con los insectos.

He comenzado a llenar de libros de insectos mis estanterías, sólo leo libros de insectos. Dentro de mí ha crecido el ansia de saber más sobre ellos, sobre su mundo fascinante. Un mundo que mucha gente ignora.

Me ocurren cosas curiosas.En ocasiones, cuando estoy conversando, la mente se me va hacia este u otro párrafo donde he leido algo fascinante a cerca del comportamiento de algún bicho. Será porque la mayoría de mis conversaciones suelen ser triviales conversaciones de trabajo.

A veces pienso en los saltamontes,completamente libres, estridulando hasta el anochecer.

miércoles, 14 de mayo de 2008

En compañía de mariposas


No se me ocurre una mejor manera de liberar mi estrés que salir al campo a caminar, bien temprano, en busca de mariposas. Así me olvido de todos los líos que se han ido formando toda la semana y que es imposible desliar. Caminando despacio, buscando entre los tallos de las plantas, sobre las flores, sin dejar escapar detalle alguno y en completo silencio. Muchas veces regreso sin haber encontrado ni una sola pero eso no supone ninguna frustración. Yo disfruto con cosas bien sencillas como el encuentro con algún pájarillo despistado o una pequeña orquídea y realmente no vuelvo nunca con las manos vacías.