domingo, 30 de agosto de 2009

El acorazado y la ética del fotógrafo

Sorprende la coraza de estos magníficos animales. Cada vez me gustan más como sujetos. Este en concreto se pasa el día entre la hierba y es difícil sacarle una foto en condiciones para que pueda ser admirado. Así que muy amablemente le acerqué esta flor y el se puso sobre ella tan tranquilamente. Le hice un par de fotos y luego lo volví a dejar cerca de donde estaba. Supongo que desde el punto de vista del naturalista esto es una aberración pero yo pienso que de otra manera no hubiera podido admirarlo como se merece.

4 comentarios:

frikosal dijo...

Nada que objetar desde el punto de vista ético, los naturalistas suelen ser bastante menos considerados. Solamente que cuando ya se llevan vistos algunos bichos, da la sensación de que lo has puesto allí.

elfriki dijo...

Tienes toda la razón que con esta no engaño a casi nadie, pero si quedaba alguien a quien pudiera engañar ( siempre lo habrá ) pues así queda definitivamente zanjado :-)

Erna Ehlert dijo...

Es precioso este pequeño "caballero de hierro".
Y me parece muy bien que lo hayas movido un poco para resaltar mejor todos lo detalles de su corraza


Un saludo

@ngel dijo...

No me parece mal sino se le hace ningún daño.
Muy pocas veces, pero alguna he tocado algún insecto con un palito para que tuviera otra pose, o he apartado ramas etc, pero siempre sin hacerles daño.
Bueno alguna vez, no se si os habrá pasado a vosotros, pero al ir a mover la ramita de al lado se te escapa le da a la rama donde está el insecto y este sale volando al suelo, pero nada grave :), eso sí te da una rabiaaaa. :)
Un saludo.